Parque Las Vegas

Información
del
Proyecto

ClienteGAD Municipal del Cantón Portoviejo

Rol: Diseño y dirección de proyecto

Fecha de entrega: octubre, 2016

Área: 10,7 hectáreas

Monto de construcción de la obra: Aproximadamente 11 millones

El Parque Las Vegas está ubicado sobre la margen derecha del Río Portoviejo, en el centro de la ciudad. Sus dimensiones (aproximadamente 10,7 ha), ubicación, y cualidades naturales lo han convertido rápidamente en un punto de encuentro y de celebración cultural; al mismo tiempo, es posible encontrar el aislamiento para disfrutar de la naturaleza.

Su construcción ocurrió en un momento de transición de la ciudad, después del devastador terremoto que la asoló en abril de 2016. Es un símbolo del renacimiento optimista que experimenta Portoviejo. Forma parte de un sistema interconectado de parques y reservas naturales identificados en el Plan Maestro del Corredor del Río elaborado por este diseñador. 

Una gran plaza actúa como vestíbulo de entrada al parque desde el centro administrativo y financiero de la ciudad. Se incorporaron árboles nativos de amplia copa, que modulan su escala y moderan el microclima. Este es un espacio con capacidad para sostener grandes eventos sociales, culturales y políticos.

Junto a la plaza, se levanta una colina artificial de 10 metros de elevación y 8000 m², que crea un ambiente sereno para el teatro abierto cuya capacidad es de 2,000 personas. Desde la cima del graderío se domina el gran entorno: el valle del río y las colinas circundantes, cubiertas por bosques de ceibos. Los flancos de la colina artificial son un espacio fresco que invita a quienes hacen picnic a la sombra de Samanes.

La construcción del parque supuso la recuperación de un sitio que había sido intervenido sucesivamente con rellenos que habían estrechado el río con el afán de construir hasta el borde. Fue necesario retirar los rellenos, creando una generosa playa, que protege al parque de inundaciones con un periodo de retorno de 100 años. En la orilla ahora crece el bambú y otras especies de árboles de ribera como el Frutillo y el Sauce. La aproximación al río transcurre por una suave rampa, atravesando terrazas verdes confinadas por grandes escalones de hormigón, que permiten a la gente aproximarse con seguridad hasta el agua. Este paisaje tolerante a las inundaciones se ha desempeñado con mucho éxito durante las grandes crecidas de 2018 y 2024.

Una depresión en el terreno de aproximadamente 6000 m², que corresponde a un segmento de meandro abandonado por el río, fue recuperado como humedal, recreando la vida riparia. Tan pronto fue rehabilitado, una variedad de especies de insectos, anfibios, reptiles, y aves llegó a instalarse. Un conteo realizado en 2 años consecutivos por la especialista en aves Liza Brunelli, indicaba en 2023 la presencia de 105 especies entre aves migratorias y nativas, un número extraordinario en entornos urbanos. El humedal funciona también como cuenca de retención absorbiendo la escorrentía de las superficies duras del parque. 

Cubriendo grandes espacios del parque, plazas y otros espacios abiertos, se ha plantado una floresta de especies nativas y otras tropicales, que en pocos años ya está cambiando la experiencia sensorial en su interior, incluyendo el microclima, la forma y el color, los sonidos y los aromas.